Un amigo acaba de recordarme  hoy 11 de octubre es el día de la niña, y por alguna razón me dio por escribir esto. Para empezar tengo una mescolanza de cosas en la cabeza al respecto de este día, pero más que nada las celebraciones en la escuela. En la escuela, tanto en básica como bachillerato se aprovechaba cada feriado posible para organizar alguna celebración, exposición, maqueta, trabajo escrito, etc. 

Recuerdo lo complicado que era ser niña, los juguetes más divertidos siempre eran para los niños, la clase de informática era más que nada para ellos, el uniforme ya de por sí era un tema y las constantes frases;

“Las niñas no hacen eso”  “las niñas no se trepan a los árboles” “las niñas se sientan con las piernas cerradas” “las niñas deben tener el cabello lago” etc. etc. etc.

Admito a regañadientes que sí, aprendí a comportarme como una dama, pero lo que más agradezco de haber aprendido fue la astucia de ser una niña y posteriormente la astucia de ser mujer. Nosotras aprendemos desde muy temprana edad de gerencia administrativa y manejo de personal antes que los hombres, porque lo primero que nos enseñan es a como administrar una casa. Aprendemos técnicas de negociación y resolución de problemas, porque de que otra forma te llevabas los mejores juguetes o ganabas un argumento frente a un hermano o compañero de juegos. 

Aprendí de adolescente que debemos cuidarnos entre nosotras, aunque nostras mismas podemos ser muy crueles la una con la otra. Aprendí que se te observa y juzga constantemente sobre la base de tu comportamiento, no como a ellos porque nuestra espada de Damocles es más orientada a lo moral de como debe comportarse una mujer.  

Aprendí que quería ser igual a ellos, igual de libre. 

Una libertad que cuesta mucho, cuesta estudiar, leer, trabajar y sacarse mucho a uno mismo de la caja, al final lo mejor que he aprendido es que no tengo que volverme uno de ellos, tenía que volverme yo, alguien dispuesta a pelear las mismas batallas, a aspirar a los mismos puestos, a tener las mismas libertades, pero más que nada a ganarme esas libertades, no a exigirlas solo por ser niña.