Nunca he sabido tener deudas, a pesar de haber cimentado gran parte de mis proyectos sobre la base de ellas. Se quedan en mi cabeza dando vueltas y posándose de manera incómoda en las esquinas de mis nuevas ideas de proyectos de modo que las note y nuevamente me causen ataques de ansiedad.

Para que tengan una idea, recuerdo unos $25 pesos que olvide pagar en la cafetería del politécnico hace ya unos 14 años, es parte de una de las desventajas de tener buena memoria y ser increíblemente bueno en auto flagelación. 

Pero como digo una cosa digo la otra; de no haber sido por arriesgarme de esa manera hoy no teoría mucho de lo que sentirme orgullosa. Al contrario de lo que se nos plantea al momento de emprender; ten un capital, mantén un trabajo estable hasta que emprendas, etc. etc. etc. A muy temprana edad entendí que esas no eran cosas a las que tenía acceso. 

Vengo de unos padres que se han sacrificado toda la vida para que yo y mi hermano no pasemos ningún tipo de necesidades, lo cual agradezco infinitamente, pero también creo en mí un hambre insaciable de querer más; más de lo que los otros niños tenían; una casa grande, vacaciones en Disney, cumpleaños extravagantes, etc. etc. etc. ¡Al final todo eso me alcanzó en mi adolescencia y luego en mi adultez; sigo queriendo más!

La diferencia es que ahora lo que quiero es poder construir un estilo de vida de paz y eso, queridos míos es lo que más cuesta dinero al contrario de lo que nos pintas, a ver y de que otra forma puedes pagar una empleada doméstica para que los quehaceres de la casa no te quiten el tiempo, o un buen vehículo que no se esté quedando, o una buena botella de vino con jazz de fondo, al final esas dichosas experiencias que hacen la vida más plena tienen un trasfondo económico. 

Me quita mucho el sueño tener deudas y aún más mi necesidad constante de sentir que debo lograr mi cometido; “ser financieramente libre y plena” al final me reconforta el pensamiento de que lograr ese cometido no solo hará que todo valga la pena, sino que todas las personas cercanas a mí quedaran salpicadas de esa paz.